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2005년 10월 recuerdosOyendo el tiempo caer pienso en cada trocito de sueño que dejé que volara el viento. Sentada en el suelo como un trozo de tela triste que vale más que cualquier duda me dejo abrazar por el arañazo de los recuerdos. Preciso de sentirme cierta aunque la vida me da igual…
…Te recuerdo tanto… Cada atisbo de duda me sumerge en una deplorable realidad que no contempla final de camino alguno. Maldita fatalidad de esclavizar el tiempo. ¿Sobrevendrá la utopía que me conceda desprenderme de este traje de seda cobarde? Si bien fue maravilloso dejar pasar las horas a tu lado y ser la dueña del calendario de tus días, me niego a arrostrarme y admitir que me da miedo que esta canción no te guste y es para ti… Reivindico desgañitarme confesando que no me convence el desenlace del libro que te empeñaste en cerrar…
¿Y si del aire cuelga lo que no quiero no querer? Tal vez decida no respirar o ahogar mis pulmones en chocolate: paparruchas de una trasnochada mente… En el olvido hay una pared que en cada mirada refleja un laberinto: enajenada entre tanta barrera. ¡Exijo la llave de la prisión de mi mudez!... Un árbol de caramelo me advirtió que la sabiduría líquida importa más que cualquier verdad…
…Te vuelvo a recordar… ¿Acaso te aventuras a declararme la guerra desde tu trinchera inconsciente? ¡Cautela, mancebo! Bailaré en el filo de la navaja con zapatos de cartón sin sufrir herida y agavillaré tu picardía en la penitencia. Afirmo llorar las cuerdas de una garganta que no dice la verdad a pesar de llover luz sobre indicios rotos. Te entrego mi poder: ¿vienes a perderte en tu interior? ¡Volemos en bici por la luna! Quizás mañana todo sea mentira, burlemos mientras a los hados riendo su seriedad:
“Hoy voy a romper el miedo de un portazo, me niego a filosofar en tus excitantes manos. Hoy engaño a la mentira y no pienso confundirme de mar… Hoy pinto una flor con temple de espejo… Descubrí el color perdido en “Nunca Jamás”… Sentada en la ventana de Dalí, lanzo a ese pirata guiños de complicidad…”
…Te sigo recordando… Aunque el buzón esté sudando, reto a la casualidad a que te acerque hasta mi ventana para poder defenderme de toda acusación: ¿no da lo mismo recordar que imaginar? Quizá tengas razón y el tren que pasó ya no ha de volver; pero… ¿será procesado un pretexto que me empuja a la tentativa de ser? Las envidias son seres siniestros: siempre parece que esta vez no quieren volver a ganar… Los olores se visten de verdad… Llamamos paz a la paz aunque no la conozcamos… Y estas frases interrumpidas se van derritiendo… con demasiados puntos suspensivos… Ya no se oye la música… Terminó la función… Ya se me ha hecho tarde….
…ya no te recordaré más… 2005년 10월 un noviembre cualquieraEs tu olor la que me invade, aunque no fui yo la que me empeñé en olvidarlo… Esa copa me mira con desprecio, riéndose de cómo me agarro a ella como respiradero. -¡Otra ginebra! El tipo del fondo susurra palabras al oído de su compañera mientras desliza su mano por entre las piernas y ella, ruborizada, entorna los ojos y emite un leve jadeo que alienta al muchacho a seguir con la afanosa tarea. -Es tarde ¿no cree que debería irse a casa? Este no es lugar para una señorita como usted. Giro mi cabeza y veo a un hombre fondón de unos cincuenta años, bajo, rechoncho, con el poco pelo que cubre su calva totalmente despeinado y la camisa, llena de manchas de grasa y a medio abrochar, que, con un gastado y mugriento cigarro entre los labios, me invita a que le cuente mis desgracias. -¿acaso le digo yo dónde debería irse usted? Se va por donde ha venido…
La pareja del fondo parece decidida a seguir su juego lejos de las hambrientas miradas de los espectadores del bar. Recojo mi abrigo y me voy… La noche está callada y el sabor de la respiración me da pena. Y me pongo a recordar. No me gusta recordar. Siempre recuerdo cosas pasadas. Recuerdo sensaciones mientras intento evitar acordarme de lo que las provocaba. Quiero apartarlo de mi mente. ¿En qué puedo pensar? Ya sé, pensaré qué voy a comer mañana. Mmmm… Lo cierto es que ahora no tengo hambre, pero sin duda mañana la tendré y querré comer algo. Lo echaré a suertes: si sale cara, comeré pasta y si sale cruz, verdura. ¡Oh!, salió cruz… Bueno, volveré a echar la moneda… Otra vez cruz. Tengo frío, debería haberme comprado un abrigo más gordo, éste calienta poco… Pasa una ambulancia… Me dan miedo las ambulancias, me da más miedo la gente que no se asusta cuando ve una ambulancia. Alguien me dijo que cuando ves pasar una ambulancia, ves pasar la sombra de la muerte. Me da miedo la gente que dice que se acostumbra a ver pasar ambulancias… No sé si estoy preparada para volver a casa. Voy a dar un rodeo y me voy a sentar en esos bancos tan blanditos del paseo Lifante. No hay nadie en la calle, eso me relaja. Me siento a gusto paseando sin pensar que estoy pensando. No entiendo por qué me empeño en recordar el dolor de unas heridas que ya no duelen. Me cansa pelearme con el pasado. No estoy segura de por qué lo hago… Pienso en palabras de Nisargadatta y Porchia y me acabo de meter en una ruta escondida sin darme ni cuenta. ¡Cómo me gusta descubrirme a mí misma recorriendo caminos con el pensamiento! Sí, hay veces que creo necesitar la aprobación de los demás, y me da rabia; pero pronto consigo verlo claro y reírme de todo…
No puedo mover los dedos de los pies, están congelados y todo mi cuerpo ha empezado a tiritar; creo que es hora de irse a casa…
La llave se resiste a entrar en la cerradura… Me quito el abrigo y pongo en marcha la estufa. Sacaré la pasta para comer mañana y fregaré los vasos del desayuno. Me siento bajo las faldas de la mesa camilla y hago un recorrido por la programación. No hay nada interesante. Creo que pondré la película que saqué del videoclub. No sé de qué va. La cogí por el título. Sé que es ridículo, pero me hace gracia. Se llama noviembre…estamos en noviembre… No sé. Imposible verla, me estoy quedando dormida. No quiero dormir. Si duermo después de pensar, tengo sueños raros. Haré algo de ejercicio. Media hora de bicicleta, abdominales, flexiones… Estoy rendida. Me voy a la cama. Ahora no (me) puedo dormir. ¡Qué fastidio! Intentaré perderme entre los puntitos del gotelé y me convenceré de que la soledad no es mala si encuentro salida. A veces la suerte está demasiado ocupada y hay que echarle una mano. Creo que la ayudaré. Creo que se lo merece. Creo que yo también me lo merezco. Bostezo. No me queda pan, tendré que comprar mañana. El tic-tac del reloj es demasiado estridente, me pone nerviosa. Mañana me pienso reír mucho. Bostezo. Los párpados comienzan a pesar. Me gusta el olor de mi pelo. Me gusta tocarlo y enredarlo entre los dedos. Me relaja. Bostezo. Los párpados se cierran. Puede que la experiencia nos enseñe cosas que no debemos volver a hacer, pero nunca cosas que no deberíamos haber hecho. Me voy alejando de aquí. Tal vez el problema sea que a veces pensamos que todo es un fracaso, porque por mucho que se obtenga, nada es como se imaginaba… … y no somos capaces de perdonarnos por no tener la culpa (aunque parezca tan extraño que no lleguemos a entenderlo) Ya no siento mi cuerpo. Creo que estoy dormida. Me callaré para no despertarme...
(Que descanses)
2005년 9월 sacando del tintero...Me visto para irme al trabajo y mientras, pongo música. Pongo esa música. Así parece que te tengo más cerca... Parece que me volveré y te veré ahí sentado en mi cama, con ella abrazada y balanceada entre los brazos; con esos ojos semicerrados para poder fundirte con ella; dedicándome algo de ese “algo” incomparable que creas para quién sé yo... Oigo tu voz y un escalofrío me recorre la espalda, la tranquilidad reina en cada músculo de mi cuerpo, con ella logro subir al cielo o al menos así me siento yo; y sin poder evitarlo, los labios tiemblan miedosos y unas lágrimas resbalan fugitivas por las mejillas al conocer la impotencia… Tus palabras enamoran mis sentidos y me dan alas: la suma de uno y uno siempre será uno si se sabe compartir. Esas palabras y esa voz que tanto me atraen... Sería capaz de hacer lo que ellas dijeran. Sería capaz de seguir amándote en silencio y escribiéndolo yo sola sin decírselo a nadie excepto a mi ordenador, que es mi más profundo cómplice: no es quien más me ayuda, sino quien menos me molesta. Sería capaz de ser mujer entera y verte cada día y saludarte y cada vez que te dijera hola, decirte en realidad : “te quiero”. Sería capaz de no pensar en esto que siento y negarme el descubrir qué es; sólo para que nada se estropease. Sería capaz de perder todos mis complejos, de librarme de los miedos, de disfrutar abiertamente del amor y del sexo, sólo contigo. Sería capaz de... Sería capaz de ser capaz...
Soy capaz de aceptar que, sin esperarlo, puedas salir de mi vida. Soy capaz de ocultar que tengo miedo; que no me gustaría perderte; que no te llamo ni te escribo, o mejor dicho, que no te entrego lo que te escribo ni te digo cuánto pienso en ti; quizá para no ahuyentarte... Soy capaz de aceptar que ha pasado lo que siempre traté de evitar. Seré capaz de callarlo y llevarme conmigo el secreto a la tumba… Seré capaz de seguir queriéndote como tú me dejes y darte plena libertad y amarte desde ella; sin atarte, sin promesas, sin disfraces... Me desnudo ante ti y, por primera vez, me siento cómoda... Muy cómoda... Me siento a mí misma plenamente... No tengo miedo... Contigo no hay miedo... Contigo hay tranquilidad, hay aceptación, hay complicidad, hay risas..., hay miradas que lo dicen todo sin quererlo decir y esperanza de cosas no entendidas...
Contigo hay un alma queriendo ser dos o que dos sean una...
Contigo hay un fin del mundo al que ir y ganas de recorrerlo...
(¿vamos?)
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